Capítulo 2: “La opresión de los libres”

    Debido a las amenazas que sufrió el emperador del nuevo mundo por parte de los “rebeldes”, que fue el nombre que les asignaron a los revolucionarios por parte de la gente de los diferentes reinos. Fue que El imperio empezó a reclutar soldados de alta calidad elegidos por el mismo rey, de un sitio desconocido para mantener el doble de seguro el territorio de los cinco imperios, y exterminar a los diferentes grupos creados por esclavos de las mismas torres de obsidem llamados revolucionarios, que su objetivo era derrocar al imperio sea como sea.

     Estos grupos revolucionarios anhelaban hacer realidad el “nuevo mundo”, el cual lo soñaban como una utopía libre de todo mal. Estos sujetos llamados revolucionarios tenían una determinación tan fuerte y pura, que podía llegar a ser visible para los demás, e incluso era más fuerte la determinación de los revolucionarios que de los mismos soldados del imperio. Con el pasar del tiempo aquellos rebeldes desarrollaron un poder divino el cual era la “convicción” este poder era la sustentación de la determinación en sí, y si se llegaban a mesclar estos dos poderes espirituales, podría llevar a las personas a hacer acciones grandiosas jamás antes echas por ellos mismos. Debido a este gran poder que obtuvieron los revolucionarios, el rey creo  grupos de guerreros excepcionales con una determinación increíble ,que se ocuparían de erradicar a todos los grupos de revolucionarios que existían a lo largo del nuevo mundo, este periodo de guerra de los revolucionarios contra los soldados del imperio se le denomino “la guerra de la libertad”, y se prolongaría por varios años, donde se derramaría cantidades inmensas de sangre tanto de gente inocente como la de ambos bandos en disputa. Los  grupos de guerreros del rey aniquilaron rápidamente y sin piedad a casi todos los revolucionarios que existían de una manera sumamente despiadada, y solo lograron sobrevivir unos pocos grupos rebeldes.

     Estos grupos tuvieron que refugiarse de la luz del día por un tiempo debido a que estaban perdiendo la guerra de manera drástica con las matanzas crueles del imperio, pero esto por algún motivo ya había dejado de ser una guerra muy brusca, más bien se había convertido en una desalmada, cruel, brutal e implacable casería de revolucionarios, ya que cuando capturaban a los grupos rebeldes los torturaban de una forma inhumana para extraerles información del paradero de los demás grupos revolucionario restantes, luego tenía que elegir una decisión severa, dos opciones que marcarían sus vidas, la primera era la muerte, y la segunda era volver a las torres de obsidem y vivir su antiguo tormento una vez más. Debido a estos acontecimientos ya se podría decir que la guerra de la libertad estaba llegando a su clímax  pero desde los escombros de los caídos resurgiría un revolucionario el cual el rey del imperio lo conocía muy bien y tuvo un vínculo con él hace mucho tiempo. Este sujeto les estaba dando a los diferentes grupos de guerreros del imperio muchos problema para llevar a cabo la cacería de rebeldes, él era una persona que volvía después de un tiempo a los campos de batalla, él era Leyliot Degenhart que a fines de la guerra de la libertad estaba siendo tildado como revolucionario divino debido a las obras que llevo a cabo durante el periodo de término de la guerra de la libertad, las cuales fueron las fortuitas liberación de los esclavos de obsidem. Algunos revolucionaros dijeron que él era ese tipo de personas que nacía cada milenio, y que era bendecido otorgándole un poder inmenso. En su entrenamiento secreto para poder convertirse en revolucionario domino varios poderes espirituales en muy poco tiempo y decidieron nombrarlo por  grupos de revolucionarios de alto rango del nuevo mundo como el cuarto mejor usuario de determinación y convicción.

    Antes de la guerra de la libertad,  Leyliot tuvo una relación amorosa con una mujer misteriosa pero a la vez muy carismática. Ella se llamaba Sara Fremont y durante la guerra de la libertad  Leyliot y Sara estaban esperando un bebe pero lo mantuvieron en secreto para salvarlo de las garras del imperio.

      Los guerreros del rey querían destruir a toda costa al cuarto mejor revolucionario del mundo, y decidieron reunir información para usarla en su contra hasta toparse con algo que les interesaría mucho. Supieron que dicho rebelde estaba esperando un hijo, y este hecho iba a desencadenar el último acontecimiento, y la última batalla de la guerra de la libertad la cual fue nombrada “la batalla de los nueve meses”.

 Ya había pasado una semana desde que el imperio descubrió que Leyliot iba a tener un hijo pero no mucho después, el mismo Leyliot descubrió que el imperio ya se había percatado de esto, que sus tropas los perseguía a él y a su familia, obligándolo a huir del territorio del imperio y regresar a su pueblo natal llamado “Leibre” junto a su esposa Sara Fremont y su padre Biliás Degenhart. Debido a este problema Leyliot decidió disolver su grupo revolucionario y cada quien tomar su propio camino, esta decisión fue de gran aceptación en el grupo debido a los problemas que iban a tener si permanecían juntos. Una semana después cada miembro del grupo de Leyliot tomo el rumbo de “revolucionario solitario”, este término se debía a que la persona que decidiera convertirse en revolucionario tendría que vivir su vida de radical completamente solo y lograr hazañas por ellos mismos logrando el reconocimiento de los demás revolucionarios solitarios, mientras leyliot emprendía su retorno a su pueblo natal a él le llegan cartas de sus antiguos compañeros en el transcurso de su retorno a casa, diciéndole que estaban triunfando a lo grande oponiéndose al imperio, esto puso contento a Leyliot el cual ya estaba más y más cerca de llegar a su destino.

   Finalmente Leyliot, Sara y Biliás llegaron al pueblo de Leibre, un pueblo el cual la mayoría de su habitantes eran revolucionarios retirados y otros que aspiraban a serlo, también se sentía una agradable sensación al entrar al pueblo, ya que del emanaba un aire de libertad y libre expresión responsable. El pueblo de Leibre quedaba en medio de un desierto alejado de la mano del imperio, lo más sorprendente de este pueblo era que tenía sus propias instalaciones de agua potable y cultivos para dicha zona acalorada, a pesar de quedar en medio del desierto Leibre contaba con la mayoría de su territorio con áreas verdes y sitios de entrenamiento para revolucionarios, casi se podría asomar al mejor lugar para vivir como dicha utopía que soñaban, pero no todo era maravilloso, ya que como el pueblo queda en medio del desierto sus habitantes tenían que lidiar con los animales salvajes que habitaban en él, lo cual algunos habitantes decían que era un entrenamiento perfecto para ellos. Como era de suponerse Leyliot tuvo que enfrentarse a estos animales lo cual le resulto un poco difícil pero consiguieron llegar a su destino aunque Leyliot y Sara llegaron en un estado devastador debido a los enfrentamientos, excepto Biliás que sabía cómo lidiar con esos animales. El pueblo recibió a sus héroes revolucionarios con los brazos abiertos y comenzado una fiesta de bienvenida que duraría gran parte de la noche en la cual habrían risas abrazos y felicidad, pero este sería uno de los últimos momentos felices de la familia revolucionaria de Leibre, ya que pronto se avecinaría una batalla que pondría fin a la guerra de los nueve meses, y daría inicio a una nueva era en el destino del nuevo mundo.

  Luego de una ardua investigación de nueve meses de los cinco imperio  y sus guerreros para ubicar el paradero de Leyliot, al fin habían descubierto que se estaban asentando en Leibre, los cinco imperios y sus guerreros unieron fuerzas para aniquilar dicho pueblo y todos sus habitantes, el rey de los cinco imperios decidió ir personalmente a dicha batalla, el horario en que daría inicio a la última batalla de la guerra de los nueve meses seria a la media noche.

    Eran las once y media de la noche y todos los habitantes de leibre estaban reunidos en la gran fiesta de bienvenida a sus héroes revolucionarios en el centro del pueblo. Durante la gran fiesta Leyliot sintió una extraña,fría y espeluznante sensación en el aire y decidió ir a vigilar sin que nadie se diera cuenta a las afueras del pueblo. En aquel momento la celebración continuaba y Sara, de un momento a otro, sintió unos dolores muy fuertes en su vientre. Para no arruinar la fiesta Sara se retiró lenta y sigilosamente a un lugar en el cual la celebración no la alcanzara, sin que los habitantes se dieran cuenta y permaneció ahí durante un rato. Leyliot miro fijamente hacia el horizonte desde la muralla gigante que cubría a todo Leibre  sus ojos se fueron cerrando más y más para divisar mejor lo que veía y de un momento a otro abrió los ojos desesperadamente, no podía creer lo que estaba viendo, una gran bola de fuego se dirigía veloz y directamente hacia el pueblo, el tenia por seguro que  iba a arrasar con la mitad del pueblo rápidamente dejando solo en cenizas. Leyliot bajo desesperadamente del muro y se dirigió rápidamente al lugar de la fiesta para advertirles a los pueblerinos que debían evacuar el pueblo lo más antes posible, antes de que sucediera lo peor. Al informar esto a los habitantes de Leibre, sucumbió el pánico y todo el mundo empezó a evacuar, Leyliot había cumplido con su tarea de resguardar a los pueblerinos, y su siguiente paso sería reclutar a todos los revolucionarios del pueblo para hacer frente a la última batalla. Durante el reclutamiento Leyliot noto que Sara no se encontraba en ninguna parte donde se estaba realizando la fiesta, esto lo preocupo bastante, llegando a dejar el reclutamiento a la mitad para ir en buscar de su esposa y resguardar. Sus ojos se movían en todas las direcciones posibles pero no hallaba ningún rastro de ella, fue en eses entonces cuando empezó a desesperarse a un mayor grado, trepo rápidamente a la cima del gran muro para encontrar más rápido a Sara,  pero cuando miro hacia el horizonte para ver la situación, vio que la gran bola de fuego se acercaba más y más, Leyliot noto algo más  atrás de la gran bola de fuego. Miro con detenimiento y se sorprendió al darse cuenta que el reino central y una gran cantidad de soldados se dirigían hacia el pueblo, Leyliot estaba muy preocupado por el paradero de Sara y la seguridad de Leibre, asique decidió ir a buscarlos al interior del pueblo donde no se encontraba nadie. El reino central comandado por el emperador y su “abuelo” que era como su mano derecha estaban a punto de llegar al pueblo, los guerreros reclutados por Leyliot ya no llevaban que hacer debido a que solo faltaban segundos para que la gran bola de fuego impactara la entrada del pueblo y arrasara todo a su paso, rápidamente los guerreros reclutas abandonaron la entrada y se dirigieron unos metros más lejos de la entrada para resguardase. Sus ojos no podían creer lo que estaba sucediendo, la gran bola de fuego arraso con más que solo la mitad de Leibre, y todo el pueblo se tornó entre las llamas en un abrir y cerrar de ojos, los guerreros con lágrimas de coraje e impotencia en sus ojos por no lograr detener esta desgracia y ver su pueblo arder, se dieron media vuelta para mirar al enemigo y se impusieron ante ellos con una enorme determinación delante de las topas. Con su orgullo en juego los jóvenes reclutas y las tropas del imperio iniciaron la última y decisiva  batalla, el emperador, su “abuelo” y 5 soldados de alto rango de confianza del emperador se abrieron paso entre la batalla para llegar hacia su destino, el cual era Leyliot y su familia. Al llegar al interior del pueblo que también estaba siendo consumido por las llama.  Leyliot logro encontrar en el interior del pueblo a Sara, la cual estaba junto con Biliás, al mirar la situación que estaba frente a él, Leyliot se dio cuenta que Sara estaba a punto de dar a luz, eso lo puso muy feliz a pesar de todo lo que ocurría, pero en la situación en que estaban era el peor lugar en el cual podían estar para dar a luz. El emperador supremo y sus soldados se abrieron inhumanamente rápido el camino dejando atrás un sendero de revolucionarios caídos, esto les permitió estar más cerca de lo que se puede imaginar de donde se encontraba Leyliot. El percibió dicha determinación maligna y sabía que no quedaba mucho tiempo hasta que los encontraran, miro a los ojos a Sara la cual estaba entre lágrimas, tomo su mano y la apretó fuertemente y le dijo con una voz llena de valor –“no hay nada de que temer…  saldremos de esta”- soltó su mano se levantó y miro a su abuelo Bilias con una determinación en sus ojos realmente poderosa y le dijo-“te encargo lo demás viejo…”-, se dio media vuelta para dirigirse al campo de batalla, al llegar a la puerta se escuchaban los grtios agónicos de la gente y los pasos de las tropas del imperio, dio vuelta su cabeza hacia atrás y con una sonrisa mirando hacia el vientre de Sara dijo –“Enseguida vuelvo Elián”-. Sin embargo, esa sería la última vez que vería a su familia nuevamente, ya que en esa fatídica noche el imperio había destruido por completo al pueblo de leibre, y había capturado a todos los revolucionarios de dicho pueblo sentenciándolos a la pena de muerte, poniendo fin a la guerra de los nueve meses y a una era de extrema revolución para los revolucionarios del nuevo mundo.

      Ya había pasado una semana del término de la invasión a Leibre, y poniendo fin a la guerra de los nueve meses, el emperador y sus tropas estaban llegando en unas carrosa enormes al reino central, transportando a los “rebeldes” en jaulas de acero inoxidables. En la primera jaula se encontraban una bebe y un joven junto también con Bilias y Elián, pero no se encontraban Leyliot y Sara entre los prisioneros, ellos habían sido llevados a otro lugar lejos del “mundo”,  en las demás carrosas estaban los capturados de Leibre y otros rebeldes capturados en otras batallas. La gente estaba muy entusiasmada ovacionando al emperador supremo y sus tropas, pero a la vez abucheaban arrojándoles objetos contundentes a los rebeldes capturados y diciéndoles que se iban a ir al infierno que eran la lacra del nuevo mundo. Bilias  mientras sujetaba fuertemente a Elián miraba a la gente con una gran decepción al ver en lo que se había convertido la sociedad que puedo haber evolucionado para bien, él joven que estaba al lado de él estaba sujetando a una bebe que estaba llorando sin cesar, Biliás veía a esos niños llorando y podía sentir el miedo en su espalda que estaban experimentando a tan corta edad, mientras la gente seguía abucheando y ovacionando, por fin habían llegado al castillo del imperio central para esperar este juicio que iba a ser llevado por el emperador hacia este grupo de rebeldes.

        Al estar dentro de la corte del reino central el emperador empezó primero a enjuiciar  a los rebeldes capturados en otros lugares, sentenciándolos a la pena de muerte publica sin chistar, luego siguieron los guerreros y pueblerinos de Leibre, los cuales algunos fueron sentenciados a la pena de muerte publica y otros fueron sentenciados a ser esclavos en la torres de obsidem el cual podría ser el peor destino que pudieron haber conseguido , por último, ya al final del día, se iba a llevar a cabo el juicio de Bilias, Elián y el joven y la bebe que iban junto a ellos, Bilias nunca dejo de sostener a Elián lo llevaba cargándolo a cualquier lugar, el joven y la bebe iba al lado de Bilias a cada rato, es como si sintieran una confianza y resguardo con él. El juicio iba a empezar dentro de poco y el juez seria el emperador junto con su abuelo, Bilias estaba parado en medio de la corte cargando a Elián bien fuerte con una mirada llena de determinación abrumadora, junto a él estaba el joven y la bebe, a Biliás le llamo la atención la poca pero poderosa determinación que emanaba del joven que estaba a su lado la cual era realmente admirable, después de una sonrisa breve dirigida hacia el joven, cerro sus ojos y miro hacia al frente donde estaba el emperador y su abuelo para enjuiciarlos, la gente que estaban como espectadores seguían abucheando a los “rebelde” hasta que el emperador pego un grito letal -¡orden!-, la corte se envolvió en un silencio absoluto y el juicio iba a dar inicio.

– ¡Se dará inicio al juicio en contra de Biliás Degenhart, Elián Degenhart, Ardan Van Glaid y Nadja Cristial!… –exclamo el emperador con una gran determinación en su voz

     Biliás seguía con una mirada de determinada e intimidadora, directamente puesta hacia el emperador. Durante el juicio se fueron exponiendo muchas situación en contra de los “rebeldes”, su historia y porque deben se aniquilados del mundo, además de los “crímenes” atentados por los rebeldes hacia el imperio vuolugnavista. Luego de media hora de juicio el emperador iba a dar a conocer el veredicto contra estos rebeldes.

– ¡Dado mi poder otorgado, debo sentenciar al futuro rebelde Elián Degenhart a la pena de muerte publica, y a Biliás, Ardan y Nadja como esclavos para el resto de sus vidas en las torres de obsidem! –sentencio el emperador con una sonrisa desafiante en su rostro.

  En ese momento a Bilias le entro una impotencia y furia enorme al conocer el veredicto del emperador, agacho la cabeza por un momento y luego la levanto de apoco y miro  los ojos al emperador para decirle algo que estremecería a toda la corte.

–Emperador… ¿Sabes lo que puedo llegar a hacer si me separas de Elián en estos momentos  verdad?… ¡¡Nunca lograras separarme de mi nieto escuchaste!! –exclamo Bilias con una voz grave y tenebrosa

     En ese entonces una gran y poderosa  determinación emanaba de Biliás dejando a todos atónitos en la corte, el emperador lo miro a los ojos y vio en el unas ganas tremendas de luchar si le ocurría algo a su nieto. El emperador sabía que iba a ser un problema si iniciaba una batalla en medio del reino central y que iba a quedar con graves bajas en todos los aspectos debido al poder que poseía Bilias, miro hacia al lado  donde se encontraba su abuelo, y el tenia pegada la mirada en Biliás con una sonrisa tenebrosa, como si no le importase que estallara una batalla en medio de la corte, el emperador suspiro y pensó para bien del imperio y para bien de un próximo futuro. Su veredicto iba a cambiar la historia próxima del nuevo mundo de ahora en adelante.

– Hum… ¡si quieres que sea así Biliás… entonces los encerrare a los 4 en la torre de obsidem número cincuenta! –sentencio el emperador con una sonrisa a medio acabar

      Entre los llantos del joven y la bebe que estaban junto a Bilias, además de un despacio llanto de Elian, se pusieron en camino guiados por guardias hacia la torre y su destino.

     La torre de obsidem numero cincuenta era una de las torres en donde se tenía una gran seguridad debido a los esclavo que se encontraban allí, dado el caso era una perfecta decisión para los cuatro rebeldes. Luego del juicio, los cuatro rebeldes junto a otros más pueblerinos de leibre fueron llevados a la torre de obsidem numero cincuenta,  donde nunca más verían la luz del día ni la oscuridad de la noche pero debido a este acontecimiento el nuevo mundo iba a dar un giro abrumador, en cuando Elián degenhart estuviera a punto de cumplir sus catorce años.

 

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Un comentario en “Capítulo 2: “La opresión de los libres”

  1. Pingback: Arco 1: La rebelión de Obsidem | SpanishTraslation

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