Reaper – Capítulo 5

Drakkar

Nunca habían pasado tantas cosas tan rápidamente en mi vida.

Mi pueblo masacrado.

Conocer a mis hermanos.

Estar tan cerca de la muerte.

Y ahora, mi padre.

Este hombre que estaba abrazándome, llorando como un bebé, era mi padre.

“¿De verdad… de verdad eres mi padre?”

“Así es. Siento todos estos años, hijo mío, pero por fin te tengo de vuelta.”

Visto de cerca y si le quitases la barba, era muy parecido a Lars y a mí.

“Es extraño decirle esto a tu propio hijo pero… me llamo Adam.”

No sabía que decir; estaba completamente bloqueado.

“Papá… ¿cómo sabías que estábamos aquí?”

Lars acababa de levantarse, aunque a duras penas, y llevaba a Iry cogida por el hombre para que no se cayese.

“Deprisa, no hay tiempo que perder. Tenemos que volver a Drakkar para que os curen las heridas.”

“Pero estamos a dos meses a caballo…”

“¿Quién ha dicho nada de un caballo, enano?”

Una voz fuerte y profunda resonó en el cielo.

Era como si la misma voz tuviese poder.

Miré al cielo para saber quién había hablado, solo para encontrarme con otra escena que no hubiese pensado que sucedería en toda mi vida.

Era un dragón.

Como los de las historias y los cuentos para niños.

Un enorme dragón negro, con cuatro esplendorosas alas tan grandes como un león de montaña.

Aterrizó en el suelo con fuerza, haciendo resonar la tierra.

Al contrario que en las historias, el dragón no se sentaba sobre sus cuatro patas.

Más bien se mantenía en pie, con sus brazos cruzados, como si fuese un humano.

“¡Barow! ¡Así que tú eres la razón de que papá llegase tan rápidamente!”

“Varios cientos de kilómetros no son nada. Me hiere que me hayas comparado con uno de estos nabayn.”

“Barow, eres un capullo, que lo sepas.”

El “caballo” que me había llevado había vuelto a hablar.

Era un nabayn.

Aunque no sabía que era eso, parecía una raza de caballos parlantes o algo parecido.

“¡Jajajajaja!”

El dragón, a quien Lars había llamado Barow, empezó a reírse.

“¿Ese es tu hijo, Adam?”

“Sí, es Alant. No seas malo con él; el pobre ha tenido un día duro.”

“Ya me lo imagino… chico, me llamo Barow, es un placer.”

De repente, la silueta del dragón empezó a encogerse y encogerse, hasta volverse un humano.

Tenía el pelo y los ojos negros, al igual que los demás.

“Barow Alister, como verás por el pelo y los ojos. ¡Jajajaja! Aunque seas nuevo en la familia, ya deberías haberte dado cuenta de los rasgos que tienen todos los Alister.”

“¡P-p-p-p-pero tú hace un momento eras un dragón!”

“¿Un dragón? ¡Jajaja! Claro que no. No soy tan fuerte como un dragón de verdad. Esto es solamente una transformación mágica.”

“No preocupes por ello Alant, es una larga historia. Digamos que tu tío Barow es algo… especial. Bata de charla. Este lugar no es seguro. Vuelve a cambiar de forma y volvamos rápidamente a Drakkar.”

Después de aquella desconcertante charla subimos a la espalda de Barow, ya transformado.

Aunque al pensar en subirme a un dragón me dio miedo, debo decir que es más cómodo de lo que parece.

La espada está llena de unas enormes espinas de dos o tres metros de altura, muy juntas entre sí, las cuales se pueden usar de apoyo.

Nunca había tenido una experiencia tan espectacular en toda mi vida como era la de volar encima de un dragón.

Estar a cientos de metros del suelo y poder ver todo pequeño, como si el mundo estuviese a tus pies… es un sentimiento gratificante.

“Ya que tenemos tiempo, te contaré que tu tío Barow es un hechicero invocador. Una de sus invocaciones fue una cría de dragón negro, pero al pasar seis o siete años la cría murió.

Estaba enormemente unida a Barow, así que dejó parte de su alma en él, para hacer que pudiese transformarse en una bestia parecida a un dragón cuando él la desease. Por eso su forma de dragón se muestra tan humana.”

O sea que mi tío era un hechicero…

Cada cosa que aprendía de mi familia era solo más y más emocionante y aterradora…

“Papá, ¿puedo preguntar una cosa?”

“Por supuesto que sí. Estoy seguro de que tendrás muchas.”

“Los… Oscuros, como Lars los llamó, me intentaron matar cuando vieron esta marca en mi brazo. ¿Por qué?”

Papá se quedó callado unos segundos.

“Esa pregunta es demasiado importante como para decirla aquí. Te la responderé en cuanto lleguemos a Drakkar.”

“¿Qué es Drakkar? Si es una ciudad no me suena…”

“Porque no todo el mundo la conoce, y menos con su verdadero nombre.”

Papá prosiguió con la explicación.

“En lengua de dragón, Drakkar significa ‘cementerio’. Es un lugar a donde los dragones ancianos van a morir y pasar sus últimos días. Además, también es la base de la casa Alister.”

“¿Por qué está la base en un sitio lleno de dragones? ¿No es eso peligroso?”

“No. Gracias a Barow no. Pero sí que lo es para quién intenta adentrarse en ese valle.”

Parecía ser que mi tío Barow era uno de los pilares de la familia Alister.

Después de tres o cuatro horas de vuelo, en las que estuve hablando con Lars e Iry sobre algunas cosas concernientes a la familia, finalmente se podía ver Drakkar desde lo lejos.

No es que conociese la zona, pero según había dicho papá era un cementerio de dragones.

Y ese valle estaba ciertamente lleno de enorme esqueletos y huesos de bestias colosales, las cuales no era difícil imaginarse que eran dragones.

Nos dirigíamos al esqueleto de dragón justo en el centro del valle.

“Ese esqueleto son los restos de Valthyrion, quien fue rey de los dragones durante más de treinta milenios. Debajo de él está nuestra base. Barow, ya podemos bajar.”

“A la orden, alteza.”

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5 comentarios en “Reaper – Capítulo 5

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